dissabte, 3 de setembre del 2011

Brochetas Varias


Brochetas de Melón, Fresas y Jamón

Ingredientes:

·         Melón

·         Fresas

·         Jamón



Rápida, sencilla y refrescante!!! Pinchamos en una brocheta taquitos de melón, fresas y jamón cortado finito, intercalándolos al nuestro gusto, y listo.




Brochetas de Pollo con Queso

Ingredientes:

·         2 pechugas de pollo

·         ½ kg. de guisantes

·         1 cebolleta

·         1 patata

·         12 tomates cherry

·         1oo gr, de crema de queso

·         Aceite de Oliva virgen

·         Sal, Pimienta y Orégano

·         1 cucharada de semillas de sésamo



Cocemos los guisantes, la cebolleta picada y la patata troceada, y trituramos con la batidora en un poco de agua de la cocción. Sazonamos y añadimos un chorrito de aceite de oliva. Mientras se cuecen las verduras, maceramos el pollo cortado en tacos en un bol con aceite, sal, pimienta y orégano. Pinchamos el pollo en las brochetas y pasamos por la sartén hasta que esté bien dorado. En una bandeja, colocamos la crema de guisantes y encima las brochetas. Las rociamos con el queso y espolvoreamos el sésamo por encima. Servimos acompañadas con los tomates cherry abiertos por la mitad y salpimentados.

dijous, 1 de setembre del 2011

Las Tiranías de la Época Arcaica


En el contexto de su aparición, las tiranías no tenían la connotación negativa que a nosotros nos transmite el término, ya que estaban basadas en el populismo y solían poner fin a los regímenes oligárquicos imperantes en la época. Los tiranos nacieron en el seno de la propia aristocracia, y eran individuos que accedían al poder de manera ilegal, sin ninguna legitimidad institucional, y se mantenían en el poder gracias a sus tropas y a su supremacía militar. A pesar de pertenecer a la clase aristocrática, a menudo gobernaban contra ella, dándole la espalda en diversas cuestiones, y facilitando el progreso de las clases más populares en detrimento de su propia clase social.



Características fundamentales

En general, las diversas tiranías tienen unas características comunes tanto en su gestación como en su desarrollo posterior:

·         El tirano pertenece a la clase social de la aristocracia y accede al poder de forma ilegal, sin el beneplácito del consejo ni de la asamblea de ciudadanos.

·         Su poder es absoluto y lo mantiene gracias a su guardia personal y a sus tropas.

·         Intentaban perpetuar su poder en favor de sus descendientes.

·          Llevaron a cabo una serie de alianzas dinásticas con familias de otras polis, o con alianzas exteriores, para intentar calmar las tensiones y buscar soluciones compartidas.

·         Protegían la industria y el comercio, y promovieron una modernización de la agricultura.

·         Facilitaron la independencia de los pequeños campesinos ante los grandes propietarios aristocráticos.

·         Favorecieron las obras públicas.

·         Reforzaron los sentimientos comunitarios creando cultos y festivales alejados de los cultos a los antepasados heroicos de los grupos aristocráticos.





Pisístrato, Hipias e Hiparco en Atenas

Pisístrato, fue un general ateniense, pariente y amigo del legislador Solón, que consiguió una gran fama militar en la guerra contra la vecina Megara. A raíz de un atentado fingido, dio un empujón definitivo a su popularidad, muy ligada a su vez, con la brutalidad de su guardia personal, y tomó la ciudad de Atenas proclamándose tirano (560-527 a.C.). Sus opositores del partido aristocrático, Licurgo y Megacles, huyeron de Atenas, pero regresaron y consiguieron expulsar del poder a Pisístrato en el año 556 a.C., enviándolo al exilio en la isla de Eubea. Sin embargo, Pisístrato consiguió una alianza con Megacles que le devolvió el poder, y el matrimonio con su hija. Posteriormente se generó una dura contienda provocada por el incumplimiento de sus “obligaciones matrimoniales” que alejó nuevamente a Pisístrato del poder. Pero no se dio por vencido y gracias al apoyo de Tebas y Argos, regresó a Atenas, venciendo a sus enemigos en el año 541 a.C., restableciendo su tiranía, que duró hasta su muerte por causas naturales el año 527 a.C., siendo sucedido por sus hijos Hipias e Hiparco.

En los primeros años del gobierno de Hipias e Hiparco, continuaron con una política moderada similar a la desarrollada por su padre, pero el asesinato en el año 514 a.C. de Hiparco a manos de Harmodio y Aristogitón, provocó el endurecimiento del gobierno por parte de Hipias, con una política represiva, hasta que en el año 510 a.C. fue expulsado de Atenas con la ayuda de los espartanos.

La tiranía de los Pisistrátidas supuso la prosperidad de Atenas. Favoreció al pequeño y mediano campesino mediante créditos a bajo interés, y concedió tierras a los ciudadanos más pobres. También impulsó el cultivo de la vid y de las actividades artesanales y comerciales, redujo los impuestos, atendió a los ancianos y a los discapacitados e instauró la figura de los jueces de distrito. Patrocinó las artes y adornó Atenas con muchos edificios hermosos, que no sólo embellecieron la ciudad, sino que dieron trabajo a numerosos ciudadanos pobres. Finalmente se impulsaron los cultos comunitarios como el de Atenea y el de Dioniso.

Como muestra de la visión de la tiranía de Pisístrato, transcribo un texto de Aristóteles:

Pisísitrato gobernaba, como queda dicho, los asuntos de la ciudad moderadamente y más cívica que tiránicamente. En efecto, además de ser humanitario, comprensivo e indulgente con los que delinquían, también prestaba dinero a los pobres para su trabajo, de suerte que pudieran sustentarse cultivando la tierra. Esto lo hacia por dos causas, para que no viviesen en la ciudad sino esparcidos por el campo y, para que, abundando en cosas modestas y dedicados a sus asuntos propios, no deseasen ni tuviesen tiempo de preocuparse por los asuntos comunes. Al mismo tiempo resultaba que sus recursos aumentaban con el cultivo de los campos, ya que cobraba el diezmo de lo que se producía. Por esto, designó jueces por demos y él mismo salía muchas veces al campo para inspeccionar y reconciliar a los litigantes, no fuese que descuidasen su trabajo por bajar a la ciudad. A consecuencia de una de tales salidas, dicen que a Pisístrato le sucedió esto con uno que trabajaba en el Himeto, en el llamado después lugar inmune, pues, al verle cavando y trabajando un puro pedregal, lleno de asombro ordenó a un esclavo que le preguntase qué sacaba del lugar; y éste dijo: “Tanto cuantos males y dolores, y de éstos Pisístrato debe coger la décima parte”. El hombre contestó sin saber, pero Pisístrato, contento por su sinceridad y amor al trabajo, le eximió de todo tributo. Además no molestaba al pueblo nada con su poder, sino que siempre buscaba la paz y mantenía la tranquilidad. Por eso se extendió mucho la fama de que la tiranía de Pisístrato era la vida del tiempo de Crono; pues ocurrió que más tarde, cuando le heredaron sus hijos, el poder se hizo mucho más duro.

Aristóteles, Constitución de los atenienses, 16, 2-7, trad. De A. RUIZ SOLA.

dimarts, 30 d’agost del 2011

Colonizaciones Griegas


Antes de hablar del fenómeno de las colonizaciones griegas, hay que aclarar que el concepto actual de colonia, nada tiene que ver con la idea del mundo griego, que implicaba un concepto de emigración con la intención de establecer un hogar en otro lugar, distinto del originario.

Las colonizaciones jugaron un papel importantísimo en el proceso de formación de las polis, ya que el hecho de la llegada a un nuevo territorio, obligaba a tomar toda una serie de decisiones organizativas. Con la desaparición de los palacios micénicos, a mediados del siglo VIII a.C. comienzan a aparecer por toda Grecia y sus colonias, toda una serie de santuarios, espacios acotados y reservados para el culto a los dioses y a los héroes, que comportan la aparición de un espacio cívico comunitario, fundamental en el proceso de reaparición de la arquitectura en piedra, cuya forma principal será el templo.

La aparición de estos santuarios tiene dos funciones básicas en el proceso de definición de la polis: por una parte se convierte en el principal depósito de objetos valiosos de la polis, y por otra ejerce la función de definición y organización de su territorio.

Uno de los principales motivos de emigración de los griegos, fue el cada vez mayor número de campesinos sin tierras, usurpadas por los aristócratas. Otra causa de gran importancia, fue el incremento notable de población en Grecia, que hizo que los recursos tuvieran que fragmentarse cada vez más, hasta convertirse en insuficientes para asegurar la subsistencia de los campesinos y sus familias.




Relación entre la metrópoli y las nuevas colonias

Las relaciones que se establecen entre la metrópolis y las nuevas colonias, derivan por un lado del reconocimiento formal por ambas partes, de la independencia política de la otra, pero por otro lado, se originan gracias al sentimiento de un vínculo inmaterial de tipo filial o religioso entre ambas, pues los habitantes de la nueva colonia son originarios de la metrópoli.

Sin embargo, esta indefinición en el tipo de relaciones entre ambas, en ocasiones generaba conflictos. Por parte de los habitantes de la nueva colonia existía la clara intención de convertirse en una comunidad política independiente, pues el motivo de su emigración hay que buscarlo en problemas surgidos en su ciudad de origen. La visión de la metrópoli es distinta: por una parte, se desembaraza de una serie de individuos que podrían ser causa de conflictos por su situación, pero por otra no puede dejar de considerar como algo propio la nueva polis que sus ciudadanos han constituido.

Estas tensiones no eran en absoluto generalizadas ni permanentes, al contrario, prevalecían los acuerdos de todo tipo (alianzas militares, matrimonios legítimos entre ciudadanos de ambos estados, tratados de doble nacionalidad…) que beneficiaban a ambas partes y contribuían a la creación del sentimiento común de pertenencia al mundo helénico.



Motivos de la creación de las primeras fundaciones coloniales

Las causas principales de la fundación de la mayoría de las colonias griegas fueron los enfrentamientos civiles provocados por la usurpación de tierras por parte de la aristocracia, y la gran explosión demográfica acaecida en las ciudades griegas.

En ocasiones los textos griegos de la época evocan la sténochôria (estrechez de tierras), como una de las causas de la colonización. Se referían al déficit de tierras explotables agravado por la creciente superpoblación que hacía necesaria la partida de gran parte de los ciudadanos en busca de nuevos suelos donde establecerse con sus familias.

Un número pequeño de colonias griegas fueron fundadas por motivos comerciales, pues la metrópoli necesitaba aprovisionarse de bienes que no estaban a su alcance en su territorio.



Centros más favorecidos por esta primera oleada migratoria

A partir del siglo VIII a.C. comienza una fase de gran desarrollo de las ciudades griegas, que provoca, como hemos visto anteriormente, una primera oleada migratoria que se extiende por todo el Mediterráneo, Asia Menor y África.

De todas ellas, las más destacadas y las que mayor peso tuvieron, tanto económica como culturalmente, así como en su desarrollo político, fueron las de la Península Itálica (llamada Magna Grecia) y Sicilia. La primera fundación colonial de que tenemos noticia es Pitecusa, alrededor del año 770 a.C. En torno a mediados del siglo VIII a.C. se fundó Cumas, y en Sicilia está documentada la fundación de Naxos hacia el año 734 a.C. Parece clara en toda ésta zona de la Península Itálica y de Sicilia, de navegantes micénicos durante la Edad del Bronce, aunque sin una presencia continuada, que sin duda favoreció la posterior integración de los emigrantes griegos en el territorio.

La implantación de ciudades en la Magna Grecia y Sicilia obedeció sin duda a intereses agrícolas, sin olvidar la facilidad del intercambio con las poblaciones autóctonas, que promovió un gran desarrollo económico para ambas partes, llegando algunas de estas nuevas ciudades a competir económicamente con sus metrópolis de origen.

Otra de las zonas más beneficiadas por la implantación de colonias griegas fue la del Mar Negro. Al igual que en la zona de la Península Itálica y Sicilia la principal motivación de las nuevas fundaciones, era también la búsqueda de nuevas tierras de cultivo, sin olvidar la enorme riqueza pesquera de la zona y su abundancia de minerales. Más adelante, también sacaron partido de su posición estratégica como zona de paso obligado hacia el Bósforo. Sin embargo, no hubo intercambio con las poblaciones indígenas y su orientación hacia el exterior se dirigió casi exclusivamente a la antigua metrópoli, convirtiéndose en el auténtico granero de Grecia con la exportación de grandes cantidades de trigo, además de metales, cuero, madera y posiblemente también de esclavos.

En el Norte de África se fundó la colonia de Cirene en torno al año 632 a.C., con una economía basada en el cultivo de cereales y en la confección y exportación de productos medicinales. Contó con la colaboración de las poblaciones indígenas y en su entorno se fundaron nuevas colonias griegas que garantizaron el control helénico de la región. Otra colonia digna de mención fue Náucratis, en un territorio cedido por el faraón Amasis en el brazo occidental del delta del Nilo, con el propósito de beneficiarse mutuamente de sus relaciones comerciales. Por este motivo, no puede considerarse  esta colonia como una auténtica polis, pues actuó de forma totalmente independiente de la metrópoli en territorios cedidos por el verdadero titular de los mismos, el faraón egipcio.

Por último hay que mencionar las colonias fundadas en la zona del Mediterráneo más occidental, es decir, en la Península Ibérica y en la Galia Meridional, aunque estas se constituyeron de forma más tardía que el resto, hacia el siglo VI a.C. Las más importantes fueron las de Masalia y Emporion. Otra diferencia remarcable es que se trataba de meras factorías sin independencia política y profundamente vinculadas al mundo indígena, del que dependían para su aprovisionamiento de materias primas y su subsistencia. Su irradiación política sobre la población autóctona fue escasa, aunque no así la cultural.

dilluns, 29 d’agost del 2011

La Ilíada


La Ilíada es un poema que dramatiza un único incidente de la Guerra de Troya, el de la disputa entre Agamenón, comandante en jefe de las fuerzas griegas, y Aquiles, príncipe de Pitia. La Guerra de Troya enfrentó una coalición de ejércitos aqueos contra la ciudad de Troya, también llamada Ilión. Se cree que dicha guerra tuvo lugar en los siglos XIII o XII a.C. y que Troya estaba situada cerca del estrecho de los Dardanelos en el noroeste de la península de Anatolia.


Debido a su inicial difusión oral, el texto no era fijo, sino que estaba sujeto a variaciones, por ejemplo la gran abundancia de epítetos, que sin duda ayudaban a los poetas a recordar y recitar el texto poético y les permitían rellenar un fragmento del verso si les fallaba la memoria. Se cree que el nombre de Ilíada no responde a una alusión al sitio de la ciudad de Ilión, sino a la descripción en la obra de numerosas batallas en las planicies de Ilea, cercanas a la ciudad.

Los manuscritos que conservan parte o la totalidad de la Ilíada, son papiros escritos desde el siglo III a.C. hasta el siglo VII de nuestra era, o pergaminos escritos en Bizancio desde el siglo IX hasta el XV de nuestra era, y todos coinciden hasta tal punto, que parecen remontarse a un original único. Se presenta en una forma de griego antiguo, mezclando formas arcaicas y recientes, formas de diversos dialectos hablados y formas exclusivas de la lengua artística de la épica arcaica.

El poema está compuesto en versos llamados hexámetros dactílicos. Su ritmo se basa en la repetición de una unidad constituida por una sílaba larga y dos breves, seis veces. Cada verso está separado del siguiente por una pausa. Está dividido en veinticuatro cantos, cada uno de ellos nombrado con una letra del alfabeto griego. Tiene una extensión de 15.690 versos, pero sólo relata la cólera de Aquiles y los sucesos de unos pocos días del décimo año de guerra.



Causa del enfrentamiento entre Aquiles y Agamenón. Por qué ha de aceptar sus condiciones

Agamenón captura a Criseida, hija de Crises, sacerdote de Apolo, como parte del botín obtenido al conquistar una fortaleza aliada de Ilión. Crises se presenta ante Agamenón para suplicar la liberación de su hija y se compromete a pagar un rescate por ella, pero éste desoye sus súplicas. Crises clama venganza a Apolo, y éste envía una peste contra los aqueos. Al verse obligado Agamenón a liberar a Criseida para librar a sus hombres de la plaga, el rey exige a Aquiles su botín, la esclava Briseida. Aquiles, lleno de cólera por la deshonra, decide no luchar más y abandona a los sitiadores, cuya situación empeora pues pierden a su mejor guerrero.

Aquiles, a pesar de pensar en acabar con la vida de Agamenón a causa de la afrenta, acepta sus condiciones, pues la diosa Atenea le indica que un día recibirá el triple de regalos para subsanar el ultraje. Aquiles confía en las palabras de Atenea, enviada por Hera.

Cuando y por qué depone Aquiles su actitud

 Aquiles, retirado del combate, cede sus armas a su amigo Patroclo para que vengue las matanzas proferidas por Héctor, comandante de los troyanos. Pero Héctor mata a Patroclo y luce soberbiamente las armas de Aquiles, tras lo cual le envía un mensajero para anunciarle la muerte de su amigo. Recibida la noticia, Aquiles se desespera y piensa en la venganza y en rescatar el cuerpo de Patroclo, que había quedado en poder de Héctor. Tetis, madre de Aquiles, consuela a su hijo y le promete que le traerá armas nuevas fabricadas por Hefesto. Mientras tanto, los aqueos rescatan el cadáver de Patroclo, que es embalsamado y colocado en un ataúd.

A la salida del sol, Tetis le entrega a Aquiles las nuevas armas hechas por Hefesto. Éste reúne a la asamblea para anunciar su vuelta a la guerra. Por su parte Agamenón, reconoce su error y le entrega de nuevo a Briseida junto a  numerosos regalos, jurándole que la devuelve intacta. Los dones recibidos se trasladan a la tienda de Aquiles, donde Atenea lo deleita con néctares y ambrosías para prepararlo para el combate. Finalmente, Aquiles sube a su carro enarbolando sus nuevas armas y marcha hacia el campo de batalla.



Divinidades enfrentadas

Los griegos creían que los dioses habían elegido el monte Olimpo como su residencia, En él, formaban una sociedad organizada en tres grupos que controlaban sendos poderes: el cielo, el mar y la tierra. Los doce dioses Olímpicos eran: Zeus, Hera, Hefesto, Atenea, Apolo, Artemisa, Ares, Afrodita, Hestia, Hermes, Deméter y Poseidón. A lo largo del relato, estos dioses toman partido por uno u otro bando:

1.      Dioses del bando troyano

1.1.     Afrodita, diosa del amor y la belleza, fue escogida por Paris, príncipe de Troya, como la más hermosa, y en agradecimiento le concedió el deseo de obtener a la mujer más bella del mundo. Su elección fue Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao, cuyo rapto fue el origen de la guerra de Troya.

 
1.2.  Apolo, hijo del dios Zeus y de Leto. Era el dios de la profecía y un arquero diestro, y respondió a las plegarias del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija, arrojando flechas ardientes cargadas de pestilencia contra el ejército griego.

1.3.  Ares, dios de la guerra e hijo de Zeus, se presenta como un dios sin ningún respeto hacia el orden correcto de las cosas, Prometió a Atenea que lucharía a favor de los aqueos, pero Afrodita le persuadió para que ayudara a los troyanos.

1.4. Artemisa, hija de Zeus y de Leto y hermana gemela de Apolo, era la diosa de la caza. Impidió que los griegos zarparan de Troya, mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella.



2.     Dioses del bando griego

2.1.  Atenea, originariamente diosa de las ciudades griegas, de la industria y de las artes, y de la sabiduría, era también diosa de la guerra. Defensora firme de los griegos, aconsejó a Aquiles, no matar a Agamenón cuando fue ultrajado por éste, y posteriormente cuidó de él antes de su nueva entrada en combate.

2.2. Hefesto, dios del fuego y la metalurgia, fue desterrado del Olimpo a causa de su deformidad (era cojo y desgarbado), aunque posteriormente fue honrado nuevamente en el Olimpo y se casó con Afrodita. Construyó armas para Aquiles antes de su vuelta al combate.

2.3. Hera, diosa del matrimonio y protectora de las mujeres casadas. Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita antes que a ella, ayudó a los griegos y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida.

2.4.Hermes, dios del comercio, protector de comerciantes y pastores, y mensajero de los dioses. Ayudó a rescatar el cuerpo de Sarpedón, caído en el campo de batalla, aunque posteriormente también ayuda al rey Príamo de Troya a internarse en el campamento aqueo.

2.5. Poseidón, dios del mar, envió un terrible monstruo marino para que devastara Troya, como venganza hacia el rey Laomedonte, que no había pagado el salario convenido por la construcción del muro de la ciudad.

Zeus, dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos, mantuvo una posición de neutralidad y de aprobación ante todos los acontecimientos relatados. En un principio prohibió la intervención de los dioses en el conflicto, aunque posteriormente aprobó la misma.

diumenge, 28 d’agost del 2011

Orígenes de Grecia. Del Neolítico a la Grecia Arcaica


Los orígenes de la cultura griega hay que buscarlos en los inicios del Neolítico, a pesar de que los avances de la arqueología prueban la existencia de los primeros pobladores en la zona en el Paleolítico Superior. Sin embargo, pocos datos tenemos de este período, a diferencia de la época neolítica, perfectamente documentada. Las características principales de la incipiente civilización son:

  • Desarrollo de una densa red de relaciones e intercambios a través del Egeo
  • Creciente organización social
  • Articulación progresiva del espacio colectivo
  • Diversidad regional, con marcadas diferencias entre el Norte (Tesalia, Epiro, Macedonia y Tracia) y el Sur (Ática, Peloponeso e Islas del Egeo).

La transición del neolítico a la Edad del Bronce llevó al florecimiento de la cultura cicládica, en el entorno de las islas Cícladas, cuyos habitantes practicaban la agricultura, la ganadería, la pesca y el comercio marítimo, aunque su legado más esplendoroso son las figuras antropomórficas realizadas en mármol, a menudo representando el cuerpo femenino desnudo. La influencia de esta cultura se extendió por todo el mar Egeo hasta su ocaso hacia el año 2300 a.C., reemplazada de forma violenta por la civilización minoica que trajo consigo la lengua griega de origen indoeuropeo. Se trataba de una civilización palatina con origen en la isla de Creta. Los cuatro palacios más importantes (Cnosos, Festo, Malia y Zákros) dividieron la isla en provincias y actuaron como centros de poder político, religioso, económico y administrativo. Apareció por primera vez la escritura, tanto en forma de jeroglíficos, como en el sistema llamado Lineal A, aún hoy sin descifrar.



Hacia el año 1700 todos los palacios son destruidos probablemente por causas naturales (se especula que una serie de terremotos), pero son reconstruidos de nuevo a una mayor escala. Empieza así la época de los segundos palacios, en que la riqueza y el desarrollo del mundo minoico llegan a su apogeo, coincidiendo con la llegada de las primeras migraciones indoeuropeas, representadas por los jonios, que ocuparon el Ática y las Cícladas; los eolios, que se establecieron en Tesalia, y los aqueos que ocuparon el Peloponeso.

Alrededor del año 1450 todos los palacios excepto el de Cnosos son destruidos y abandonados definitivamente, esta vez debido a la invasión de la civilización micénica que acaba conquistando Creta e integrando el ya decadente mundo minoico. Los micénicos eran una potente civilización de carácter guerrero, procedentes de la Grecia continental y dominaron la historia de Grecia durante la segunda mitad del milenio, aportando grandes sagas heroicas a la épica (como la guerra de Troya). La civilización micénica es, como la minoica, una cultura urbana, basada en los palacios, pero a diferencia de aquella, presenta características de un poder fundamentado en la práctica de la guerra, como las poderosas murallas, las tumbas monumentales con sus grandes tesoros o los palacios, con clara influencia minoica en su decoración, aunque con una estructura diferente, centrada en la gran sala del megaron, con el trono del soberano en un lado y una chimenea en el centro, entre cuatro columnas que aguantan el techo y dejan un espacio central abierto para la evacuación del humo.

El mundo micénico desarrolló un sistema de escritura, el Lineal B, descifrado por el arquitecto inglés Michael Ventris en 1952 y completado por el filólogo John Chadwick, del cual conservamos alrededor de 5000 tablillas de arcilla que nos han permitido conocer datos sobre la administración económica y administrativa de los palacios.

Alrededor del año 1200 tanto las ciudades como los palacios micénicos sufren una oleada de destrucción que provoca el colapso de la civilización y la dispersión de la población, por causas aún en discusión, pero que probablemente tuvieron que ver con la invasión de los dorios, los continuos ataques de bandas de saqueadores venidas del mar, o las propias de un sistema palatino excesivamente rígido, así como causas naturales de origen climático, que tuvieron consecuencias nefastas en la agricultura.



El colapso de la civilización micénica dio paso a la llamada Época Oscura, caracterizada por su pobreza material y por una gran complejidad en el ritmo de desarrollo de las diversas regiones, cada vez más aisladas entre sí. Se trata de un desarrollo heterogéneo, pero los nuevos descubrimientos arqueológicos, nos permiten matizar la aparente regresión en la cultura de la época, y distinguir elementos como los nuevos contactos con Oriente o el nacimiento de una nueva aristocracia, que conducirán al final del período al nacimiento de la polis. Entre los siglos VIII y VII a.C., Mesenia, en el suroeste del Peloponeso, fue invadida por Esparta, que progresivamente se instaló en toda la región.

El final de la época oscura da inicio a la Grecia Arcaica, con cuatro hechos fundamentales, el más importante de ellos, la consolidación de la polis como centro organizativo de la vida griega. La polis, según definición de Duthoy, en cuanto que fenómeno socio-político es:

“La polis es una comunidad “micro-dimensional”, jurídicamente soberana y autónoma, de carácter agrario, dotada de un lugar central que le sirve de centro político, social, administrativo y religioso y que es también, frecuentemente, su única aglomeración.”

Coexistiendo con la gestación y el nacimiento de la polis, se produjo la expansión colonial griega, en dos grandes oleadas:

·         La primera de ellas, hacia las zonas del Mediterráneo oriental, las costas de Asia Menor, las orillas septentrionales del mar Egeo y sus islas.

·         La segunda, desde mediados del siglo VIII a.C., constituía la colonización propiamente dicha, y ensanchó los límites del dominio griego por todo el mundo mediterráneo, incluyendo las costas de Egipto, Sicilia y el sur de Italia, y llegaron hasta las costas del Mediterráneo español y francés. También se fundaron colonias en la Tracia, la península Calcídica y el Ponto Euxino (mar Negro).

En los siglos VII y VI a.C., la aristocracia dominante tuvo que hacer frente a graves disturbios derivados de los problemas económicos y sociales generados por el sistema vigente, principalmente el descontento de una clase mercantil nacida como consecuencia de la colonización y que reclamaba derechos políticos, y el notable incremento de campesinos sin tierras. Algunas ciudades recurrieron a la acción de aristócratas locales, a menudo jefes militares, para el gobierno de las mismas, creando el conocido como periodo de las tiranías. Algunos de estos tiranos se revelaron como hábiles dirigentes, favoreciendo el desarrollo de sus ciudades y de una notable vitalidad cultural y económica. Los intercambios comerciales se multiplicaron, y el desarrollo de actividades culturales comunes en el conjunto de todas las ciudades griegas, junto a la lengua y la religión, fue uno de los principales factores de cohesión para que los griegos adquirieran conciencia de su adscripción a una misma civilización. Entre estas actividades comunes, cabe destacar los juegos panhelénicos u olímpicos organizados en Olimpia desde el 776 a.C., los píticos, promovidos en Delfos, los nemeos, en Nemea, y los ístmicos, en el istmo de Corinto.

Por último, hay que destacar la emergencia de Atenas, con las reformas políticas promovidas por el legislador Clístenes, que introdujeron un mayor grado de igualdad entre los ciudadanos, y la creación de la figura del ostracismo, para prevenir a la sociedad de aquel ciudadano que fuera considerado peligroso para el bienestar público. Clístenes sentó las bases institucionales y los principios de la democracia.

dissabte, 27 d’agost del 2011

Nuevas Emprendedoras


No vamos a hablar de la situación económica, ni de la crisis, ni de los problemas de muchos para llegar a fin de mes, sino de todo lo contrario. En realidad, todas estas dificultades podrían ser menos si en nuestra sociedad existieran más personas como Cristina y María, dos jovencitas que cada año nos sorprenden con su tienda de abalorios diversos que ponen en marcha durante el periodo vacacional, y que cada vez nos ofrece mayor variedad unida a su gran capacidad de convicción para que todos los vecinos vayamos un poco más “a la moda”. Echemos un vistazo a su catálogo.

El negocio comenzó hace un par de años con la confección de pulseras de fina lana trenzadas en diversos colores, que incluso podían ser escogidos por los clientes. La venta era directa y bajo encargo, y el plazo de entrega de una hora. Poco a poco se incorporaron nuevos productos elaborados con los materiales más diversos, ofrecidos en una mesita aparador ubicada en diversas calles del pueblo.

El salto de calidad se ha producido este año con el reciclaje de una mesita de noche antigua convertida en aparador y la ampliación del catálogo con creaciones más sofisticadas, como las pulseras elaboradas con bolitas recicladas de antiguas sandalias, colgantes de caucho de cápsulas de Nespresso o el producto estrella del verano, los zardachillos de colores de dos tamaños, ideales para utilizar como llavero.

Pues nada, os animo a comprar estas originales creaciones que encontrareis en Ibdes, y que podéis personalizar si no encontráis la combinación de colores de vuestro agrado.
Ánimo Chicas!!!

divendres, 26 d’agost del 2011

La Cuina de Divendres (26 d'Agost)


Croquetas de huevo de la Juana

Ingredientes:

·         4 huevos

·         5 cucharadas de harina

·         Leche

·         Aceite de Oliva

·         Sal y Pimienta



Cocemos los huevos durante 10 minutos y dejamos enfriar. Cuando estén fríos, los cortamos en cuatro partes y los colocamos en una bandeja con la yema hacia arriba. Ponemos aceite en una sartén y incorporamos la harina removiendo sin parar. Añadimos leche y salpimentamos hasta conseguir una masa espesa. Rociamos la bandeja de los huevos con la masa y dejamos enfriar. Cuando esté fría la masa, giramos la bandeja y modelamos una croqueta con cada parte de huevo. Pasamos por huevo batido y pan rallado y freímos.



Cangrejos del rio Mesa con tomate

Ingredientes:

·         1 docena de cangrejos de rio

·         1 cebolla grande

·         2 pimientos verdes

·         3 guindillas verdes

·         1 kg. de tomates

·         2 dientes de ajo

·         100 gr. de jamón

·         1 chorrito de whiskey

·         Sal y pimienta

·         Aceite de oliva

Limpiamos y cocemos 10 minutos los cangrejos. Los pasamos por agua y reservamos. Cortamos el jamón en trocitos pequeños y lo freímos en la cazuela donde haremos el guiso. Troceamos los pimientos, la cebolla, los ajos y las guindillas y sofreímos en la misma cazuela. Añadimos el tomate y el licor. Cuando el tomate esté bien sofrito, añadimos los cangrejos y cocemos durante 15 minutos.