diumenge, 14 d’agost de 2011

Pintura Gótica


La característica principal de la pintura gótica es un naturalismo cada vez mayor, surgido por primera vez en la obra de los artistas italianos se finales del siglo XIII. La pintura gótica se aproxima a la imitación de la naturaleza, incluyendo la representación de paisajes, aunque de forma poco usual. Sin embargo, todavía no busca su perfección en la belleza, sino en la expresión de la idea religiosa y en dar a las figuras cierto sabor místico y eminentemente cristiano. A pesar de ello, este es el momento en que comienza la pintura profana, es decir, la pintura en que los temas ya no son siempre religiosos.

En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas, se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones y sentimientos (como el placer, dolor, ternura, enojo…), rompiendo el hieratismo y formalismo románico. El artista gótico busca su inspiración en la vida. Paralelamente, la cultura burguesa demanda una nueva elegancia dentro del arte. Hay más detalles narrativos, más frescura, color y más luminosidad.

En el principio del periodo gótico, el arte se producía principalmente con fines religiosos. Muchas pinturas eran recursos didácticos que hacían el cristianismo visible para una población analfabeta; otras eran expuestas como iconos, para intensificar la contemplación y las oraciones. Los primeros maestros del gótico conservaban la memoria de la tradición bizantina, pero también crearon figuras persuasivas, con perspectiva. En efecto, se produjeron lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes, los pigmentos y los aglutinantes.

La pintura se representaba mediante cuatro técnicas principales:

·         Pintura mural: la pintura mural o frescos siguieron usándose como el principal medio para la narración pictórica en las paredes de las iglesias en el sur de Europa, especialmente en Italia. El artista más destacado de esta disciplina fue Giotto.

·         Vidrieras: en el norte de Europa fueron la expresión de arte preferida hasta el siglo XV. En una primera etapa los colores son vivos y saturados, el plomo delimita las formas, las cuales son delineadas con precisión para poder ser vistas a través de la irradiación luminosa de la vidriera, lo cual conduce a la tendencia de descomponer la vidriera en medallones, nichos u otro tipo de compartimentos. En el siglo XIV, tras el descubrimiento del amarillo de plata, los vitrales ganan en ligereza, llenándose de un preciosismo dorado que nunca antes tuvieron.

·         Miniaturismo e ilustración de libros: Los manuscritos iluminados representan la más completa documentación de la pintura gótica, registrando en sus miniaturas la existencia de una serie de estilos en lugares donde no han sobrevivido otras obras monumentales. Las miniaturas consistían en pequeñas composiciones, pinturas o dibujos enmarcados en las letras iniciales o en diversos compartimentos como medallones o arabescos. Se llamaban miniaturas porque se realizaban con minio, u óxido de hierro, mezclado con colorantes naturales. En el primer gótico los temas tenían carácter sacro y su composición estaba influida por criterios similares a los que regían para los vitrales de las catedrales e iglesias. En el siglo XIV, se introdujeron temas profanos y el arte de las miniaturas se trasladó a los talleres artesanos de París, Borgoña y Flandes.



·         Pintura sobre tabla: la pintura sobre tabla, generalmente retablos (tablas pintadas que forman los frontales o los laterales de los altares), se impuso por toda Europa. De tablas a frontales únicos se pasó a dípticos, trípticos, y luego a complicados polípticos, que combinaban numerosas piezas, hasta llegar a los grandes retablos del siglo XIV, con muchas tablas que se organizan con el banco o predela (cuerpo inferior) y calles verticales, separadas por estrechas entrecalles; en la calle central se representaba el tema principal del retablo.

Se ejecutaba al temple, que usaba como aglutinante el huevo o la cola obtenida de los huesos de animales. Es novedad de la última fase del gótico el cambiar ese aglutinante por aceite, dando así lugar a la pintura al óleo.

Hay que distinguir estos retablos monumentales, de las tablas de devoción, de menor tamaño, que adornan las iglesias y las casas particulares.

Dentro de la pintura gótica, podemos distinguir diversos estilos, como el gótico-lineal o franco-gótico, hijo de la nueva mentalidad urbana, de la nueva burguesía y de la predicación de las órdenes mendicantes, el italo-gótico influenciado por las escuelas florentina y sienesa, el estilo internacional, ecléctico, realista y de color brillante, y finalmente el gótico de la escuela flamenca.

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