dilluns, 8 d’agost de 2011

Pintura Románica

La pintura románica tiene sus raíces en la tradición clásica del bajo Imperio, en los mosaicos y códices bizantinos y en los Beatos mozárabes, pero la estilística estará marcada por las diferentes regiones en que se desarrolló. Los temas son los mismos que la escultura, y su iconografía depende, asimismo, del libro del Apocalipsis.

Los temas están fijados, al igual que en Bizancio, en orden jerárquico. Así, el Maiestas Domini, es colocado en el ábside del edificio. Las escenas mariológicas y los misterios de la vida de Cristo ocupan, dentro de una cronología, los diferentes muros del edificio.

Lo más importante de esta pintura es su sentido pedagógico, por lo que el artista suele colocar en el fondo de la figura rayos horizontales de color, que obligan al espectador a la atención de lo que se narra.   La pintura de este periodo es antinaturalista y existe una verdadera obsesión por lo esquemático, hacia lo estilizado y hacia el hieratismo mayestático. Desconoce la perspectiva, pero, no obstante, es una pintura expresiva con ansias de eternidad y de grandeza inusitadas.

La técnica más usada será la del fresco, siguiendo, sin embargo, una fórmula mixta que combina el buen fresco con el temple u otros procedimientos similares (fresco seco).  Llena los fondos de los ábsides con tonalidades vivas de intensos contrastes cromáticos. Los colores más usuales son el ocre, rojo, amarillo, blanco y negro, y los menos empleados, el verde y el azul.  Las escenas, normalmente se desarrollaban sobre bandas horizontales de colores, a modo de fondo. También se utilizó el temple y la aguada en la pintura sobre tabla y la aguada o acuarela (en éstas y en las tablas con aplicaciones de oro) para las iluminaciones de códices. En la pintura sobre tabla era bastante común el recubrir la superficie con un lienzo pegado a la misma sobre el cual se aplicaban algunas manos de fina escayola y se trazaban en ésta para fondo del cuadro ciertos surcos o rayitas e incluso dibujos en relieve y luego se pintaban las figuras que en muchos puntos aparecen también con resalto.



Desde el siglo XI, se comienza la fabricación de vidrieras con figuras pintadas, que se armaban con infinidad de piezas de vidrio de color unidas de tal modo que todas en conjunto formaran las figuras que previamente se delineaban en algún cartón o modelo. Mas los perfiles y las sombras de las figuras se pintaban con esmalte de color gris, pardo u oscuro aplicado a la superficie de cada pieza o fragmento y que se fijaba por la fusión al calor del horno. La vidriera, en todo caso, se protege con un bastidor de hierro al colocarla en la ventana y esta armadura suele marcar las grandes o principales divisiones de la composición de la vidriera.

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