dissabte, 20 d’agost de 2011

Románico Catalán: Maiestas Domini de Sant Climent de Taüll


Gracias a la inscripción de la bendición podemos fechar el conjunto de frescos alrededor del año 1123. Concretamente el ubicado en el ábside principal, es obra del grandioso Maestro de Sant Climent y constituye probablemente la obra pictórica más destacada de todo el arte europeo de la época.

Cristo aparece rodeado por los cuatro símbolos de los evangelistas, por ángeles y querubines. El detalle no es menos importante que la composición general. Cada cabeza individual, cada cuerpo, parece una epifanía espiritual.

Sin embargo, lo que atrae completamente al observador es la figura monumental e imponente de Cristo. Está rodeado por una mandorla con el arco iris de lograda composición; aparece sentado sobre un segundo arco iris que simboliza el nuevo cielo y la nueva tierra. La imponente mano derecha, que incluso rompe la mandorla, la tiene alzada con un gesto de dominación y bendición. Lo fascinante de la faz divina, lo sobrehumano de la cabeza, es secundado por proporciones extremadamente alargadas. En la mano izquierda sostiene un libro abierto con la inscripción Ego Sum Lux Mundi.



En las zonas pintadas de las arcadas, debajo de la imagen de la Maiestas, están representadas cinco figuras de apóstoles: Tomás, Bartolomé, Juan, Santiago y Felipe, y entre ellos la Virgen, todas ellas expresivamente desfiguradas. La Virgen alza con la mano izquierda una bandeja con la sangre de Cristo, de un rojo misteriosamente brillante. Se trata de una representación del Santo Grial, del que Catalunya era centro de veneración en la época, según Otto Demus.

La Nueva Jerusalén, descansa sobre los apóstoles y la Virgen, que se encuentran entre las arcadas de las columnas; esa visión aparecía en el lugar de origen como promesa pictórica, tras el altar y por encima de éste, donde la celebración eucarística abre a los fieles la futura salvación.

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