dijous, 18 d’agost del 2011

En qué país vivimos?


En estos días se celebran las fiestas mayores de muchos pueblos de la geografía española, y en concreto las fiestas patronales de Ibdes, localidad aragonesa en la que me encuentro durante este mes de agosto. A los consabidos espectáculos de cabezudos, bailes en la plaza mayor o recitales de jotas, hoy se añade la vergonzosa y denigrante pasión tan extendida en este país, de la suelta de vaquillas, consistente en dejar ir a estos animales en un recinto vallado por las calles del pueblo, mientras los mozos y no tan mozos, las citan, persiguen, golpean y no sé cuántas barbaridades más.

Pero resulta, que a la gente del lugar les parece un espectáculo maravilloso, siempre con honrosas excepciones, mientras que a mí me echan en cara que al ser catalán no entiendo el significado de la “fiesta”. Pues no, no lo entiendo, y a mucha honra. No entiendo, en primer lugar el afán por maltratar a un animal por parte de los habitantes del pueblo. No entiendo que para divertirse, la gente ponga en riesgo su físico, o incluso su vida como hemos visto en otros encierros este verano, y mucho menos que los padres acudan al “festejo” acompañados de sus hijos de 8 o 12 años, y los inciten a saltar con ellos a por las vaquillas en una demostración de hombría tan al uso por estos lares. Claro, que hablamos de una localidad en la que parece que está prohibido llevar casco para circular en moto, y en la que los padres llevan a sus hijos en las mismas, por supuesto sin casco, o en la que conducir un coche con 13 años es celebrado como una prueba de madurez aunque esa misma criatura a duras penas sea capaz de entender lo que es una multiplicación. Pues bien, yo estoy orgullosos de no entender todas estas situaciones, aunque si podría dar una explicación, que me reservo.

Para más inri, resulta que el Ayuntamiento amenaza con recortar las fiestas si no hay más colaboración ciudadana, económica por supuesto, eso sí, salvando el espectáculo estrella sin el cual parece que no existan fiestas. En los tiempos que corren, con la mayoría de corporaciones locales empeñadas con cuantiosas deudas, solo dejar unos pocos datos: según el Gobierno de Aragón, el coste medio de 1 hora de suelta de vaquillas asciende a 1-500 €, a los que hay que sumar otra serie de conceptos, como los seguros obligatorios (500 €), los servicios médicos y veterinarios (450 €), la ambulancia (150 €) y los honorarios de gestión y contratación (400 €).


En resumidas cuentas, al ser catalán soy incapaz de entender de qué va todo esto. Hay que decir, que no todos los habitantes del pueblo están de acuerdo ni con el festejo ni con el dispendio. Igual es que tienen algún ascendente catalán aunque no lo sepan.

dimecres, 17 d’agost del 2011

El Poder de las Pelirrojas


En la variedad está el gusto, dicen… y para gustos, los colores. Y hablando de colores, si clasificamos a las féminas por el color de su pelo, nos encontramos con tres grupos básicos, a saber: rubias, morenas y pelirrojas. Estas últimas son las menos habituales, y quizá por ello las que más triunfan entre el mundo masculino. A lo largo de la historia este atributo ha generado diversas controversias, desde considerar a sus poseedoras enviadas del diablo (así se creyó durante gran parte de la Edad Media en algunas culturas), hasta, en el otro extremo, atribuirles un cierto poder divino y ser veneradas por ello. Veamos algunas pelirrojas famosas en la historia.

·         Juana de Inglaterra, reina de Sicilia (1165 – 1199). Perteneciente a la dinastía  de los Plantegenet, su vida no fue sencilla. Hermana de Ricardo Corazón de León y de Juan sin Tierra, contrajo matrimonio a los 11 años con Guillermo II de Sicilia, y pasó a ocupar el trono. Tras la muerte de su esposo, el nuevo rey Tancredo la apresó, hasta que su hermano Ricardo la liberó. Pero, este a su vez, la utilizó en sus intrigas de poder, concertando diversos matrimonios que no llegaron a buen puerto. Finalmente, se casó con Ramón VI de Tolosa, que no la trató con excesivos miramientos, hasta el punto de que huyó estando embarazada y pidió asilo en la Abadía de Fontevrault, donde murió a los 33 años poco después de dar a luz. Juana heredó de su madre Leonor de Aquitania, las pecas y el color flamígero de su cabello.

·         Elisabeth Tudor, la Reina Virgen (1533 – 1603). Hija de Enrique VIII y de Ana Bolena, fue declarada ilegítima tras la ejecución de su madre, cuando contaba con tres años de edad. Sin embargo, tras la muerte de sus hermanos Eduardo VI y María I, asumió el trono en 1559. Su negativa a contraer matrimonio, fue motivo de múltiples especulaciones, aunque las causas que la llevaron a ello fueron meramente políticas. Al no tener descendencia, su sucesión se convirtió en un problema de estado, resuelto a favor del hijo de su prima María Estuardo, Jacobo I. El color de su cabello, fue la envidia de muchas de sus damas de compañía, que recurrieron a peligrosas mezclas para teñírselo intentando imitar el tono de la melena de la reina.

·         Simonetta Stefanelli. Poco conoceríamos de esta joven, si no fuera por tratarse de la musa que inspiró a Boticelli en su gran creación, El Nacimiento de Venus. Su irrupción sobre una concha empujada por el soplo de los dioses, entre una lluvia de flores, representa la recuperación en el arte del desnudo femenino, considerado pecaminoso durante la época medieval. Sus finas facciones y la postura en que se nos muestra, hablan más del ideal de inteligencia pura que del placer sensual o del amor carnal.



·         Maureen O’Hara. Actriz irlandesa nacida en 1920, de legendaria belleza, que fue conocida en los ambientes cinematográficos de los años 40, como la Reina del Technicolor. Sus cinco hermanos se dedicaron a la ópera y ella demostró desde bien jovencita, sus dotes para la danza y el canto. Estudió en el prestigioso Abbey Theater, donde le fue ofrecido el cargo de cantante principal, pero lo rechazó y emigró a Londres a intentar triunfar como actriz. Protagonizó películas míticas como La Posada de Jamaica, Qué verde era mi valle, Río grande o El Hombre Tranquilo.


Este es un pequeño repaso a grandes mujeres pelirrojas, pero sin duda, la más grande para mí, es mi hermana Ana, que hoy celebra su cumpleaños.



Felicidades!!!

dimarts, 16 d’agost del 2011

Arte Catalán Medieval


El uso de nombre Catalunya y del gentilicio catalán, así como la aparición de los primeros textos escritos en lengua catalana, se generaliza entre los siglos XI y XII, al mismo tiempo que el arte Románico alcanza un gran desarrollo.

El Románico es un arte directamente relacionado con los orígenes nacionales de Catalunya, y es considerado como el punto de partida del arte catalán, ya que todas las manifestaciones artísticas anteriores que se dieron en tierras catalanas, nacieron en un contexto cultural y político donde la idea de Catalunya era inexistente.

Los precedentes del Románico en Catalunya pasan por el periodo de dominio visigodo, durante el cual se sustituyeron los modelos estéticos de la antigüedad clásica por otros modelos estéticos que fueron la base del arte medieval. La incidencia del cristianismo en la creación artística era cada vez mayor, hasta la ocupación islámica en el año 711, que conllevó el desmantelamiento de las estructuras de poder existentes. Sin embargo, a finales del siglo VIII comenzó la reconquista del territorio catalán, culminada en el año 801 con la reconquista de Barcelona. En el marco de este proceso se crearon los Condados Catalanes, que paulatinamente fueron distanciándose de la monarquía franca y abriendo sus miras políticas y culturales hacia los grandes centros de poder europeos.

Hablamos ya, a finales del siglo X de las primeras manifestaciones  del arte prerrománico catalán, encabezados por la promoción hecha desde el Monasterio de Ripoll, uno de los centros culturales más activos de su tiempo y que promovió obras de gran envergadura, como las de Cuixà, Ripoll o Sant Pere de Rodes. Encontramos ya los primeros ensayos de escultura monumental en las fachadas de algunas iglesias de la Catalunya Norte. Se trata de relieves bastante sencillos, que ya introducen el tema del Maiestas Domini, que más adelante será protagonista de las grandes portadas románicas. Al final del siglo XI pertenecen algunos conjuntos importantes de pintura mural, especialmente los de Sant Quirze de Pedret.

En el siglo XII se produce el renacimiento de la escultura monumental, con la creación de las grandes portadas románicas, entre las que destaca la del Monasterio de Ripoll, y la de los grandes claustros románicos catalanes, como el del mismo Ripoll, Cuixà, Girona o Sant Cugat, donde el máximo protagonismo recae en los relieves y la decoración escultórica de los capiteles, a veces enigmática.



En cuanto a la pintura mural, la renovación de las artes tiene su máximo exponente en las pinturas del ábside de la iglesia de Sant Climent de Taüll, una de las piezas clave de la pintura románica por la imponente monumentalidad de sus formas. Estéticamente, se trata de una pintura que da el máximo protagonismo a la figura, mientras los elementos accesorios, como el fondo o el paisaje, son tratados de forma simplificada o esquemática. El cromatismo es intenso y plano, sin muchas matizaciones y los trazos suelen perfilarse con líneas gruesas.

A partir del siglo XIII, tanto la pintura como la escultura, van avanzando gradualmente hacia el concepto del gótico, dotando a las imágenes de una mayor autonomía y entidad corporal, y de una mayor expresividad, rompiendo con la rigidez y majestuosidad de los modelos típicamente románicos. El siglo XIV representa un gran impulso de las artes plásticas catalanas, en las que predomina el italianismo, aunque con influencias de otras escuelas como la del gótico francés. Tenemos documentada en Catalunya la presencia de artistas de origen italiano como el escultor Lupo di Francesco, autor del Sepulcro de Santa Eulàlia. El introductor del italianismo en pintura es Ferrer Bassa, que junto con su hijo Arnau formó parte del grupo de artistas directamente favorecidos por los encargos del rey Pere el Cerimoniós.

Durante la segunda mitad del siglo XIV la producción de retablos se intensifica de forma considerable gracias al aumento de la demanda y a la organización de talleres capaces de agilizar su producción, como el de los hermanos Serra o los que componen la llamada Escuela de Lleida. Una de las peculiaridades del gótico catalán es la importante presencia de retablos esculpidos en piedra o alabastro.

Durante el siglo XV la sociedad catalana vive una profunda crisis que a pesar de su intensidad, no se refleja en el nivel de calidad e intensidad de la producción artística. A pesar de que son tiempos de cambio en Europa, con la llegada del Renacimiento, la sociedad catalana se inclina abiertamente por la reafirmación de las tendencias góticas. Algunas de las características del arte de esta época son el cromatismo intenso de las pinturas, la persistencia de los dorados como fondo de los retablos, la tendencia a envolver a las figuras con vestidos suntuosos, enriquecer las imágenes con detalles y complementos, una cierta nostalgia por los ideales caballerescos y una clara inclinación por el preciosismo. Son representantes destacados los pintores Lluis Borrassà y Bernat Martorell, y la producción de los retablos de piedra también se enriquece con las obras de los escultores Pere Joan y Pere Oller.

En la segunda mitad del siglo XV la influencia de la pintura flamenca fue notable. Se extendió el uso de la pintura al óleo, el gusto por los detalles y el interés por las luces, el retrato y el paisaje. Su introductor fue el pintor valenciano Lluís Dalmau. Al margen de las influencias flamencas constatamos la obra de Jaume Huguet, considerado el pintor gótico catalán más importante. Huguet trabajó por encargo de gremios y de cofradías que permanecían ancladas en los gustos tradicionales y reclamaban insistentemente retablos con profusión de dorados.

El profundo arraigo del gótico en  los gustos y mentalidades de la sociedad catalana determinan su larga continuidad más allá de la frontera del siglo XVI.

dilluns, 15 d’agost del 2011

Obras Góticas: Retrato de una Joven. Petrus Christus


Petrus Christus está considerado actualmente como uno de los seguidores más destacados de Jan Van Eyck. Probablemente fue su discípulo, y a su muerte, se hizo cargo del taller y completó todas sus obras inacabadas. Su importancia radica sobre todo en su contribución al desarrollo del arte de la perspectiva. Él fue el primer pintor nórdico que, de forma intuitiva, entendió y aplicó las leyes de la perspectiva lineal.

Este retrato de una joven marca una nueva etapa en el retrato holandés: el fondo sobre el que destaca el modelo ya no es neutro e indiferente desde el punto de vista figurativo, sino que insinúa una habitación. La representación de la persona en su entorno crea un contacto inmediato.

Esta obra ilustra un cambio estilístico que se produce a mediados del siglo XV. Comparado con la acentuación del volumen que hacen Robert Campin y Jan van Eyck, aquí la tercera dimensión está muy atenuada; las proporciones del pequeño torso y de la cabeza están alargadas, aumentadas por la forma del pico del cuello de armiño y por la cofia. El realismo burgués queda reemplazado por un refinamiento cortesano. La moldura horizontal que separa el revestimiento de madera del enlucido de la pared divide el cuadro en dos partes exactamente iguales, constituyendo un elemento esencial de la composición, por compensar armónicamente las direcciones. En la ejecución material, casi palpable, del vestido y de las joyas, Petrus Christus demuestra ser discípulo de Jan van Eyck.



diumenge, 14 d’agost del 2011

Pintura Gótica


La característica principal de la pintura gótica es un naturalismo cada vez mayor, surgido por primera vez en la obra de los artistas italianos se finales del siglo XIII. La pintura gótica se aproxima a la imitación de la naturaleza, incluyendo la representación de paisajes, aunque de forma poco usual. Sin embargo, todavía no busca su perfección en la belleza, sino en la expresión de la idea religiosa y en dar a las figuras cierto sabor místico y eminentemente cristiano. A pesar de ello, este es el momento en que comienza la pintura profana, es decir, la pintura en que los temas ya no son siempre religiosos.

En el gótico, en correspondencia con las nuevas tendencias filosóficas y religiosas, se tendió a aproximar la representación de los personajes religiosos en un plano más humano que divino, dejándoles demostrar emociones y sentimientos (como el placer, dolor, ternura, enojo…), rompiendo el hieratismo y formalismo románico. El artista gótico busca su inspiración en la vida. Paralelamente, la cultura burguesa demanda una nueva elegancia dentro del arte. Hay más detalles narrativos, más frescura, color y más luminosidad.

En el principio del periodo gótico, el arte se producía principalmente con fines religiosos. Muchas pinturas eran recursos didácticos que hacían el cristianismo visible para una población analfabeta; otras eran expuestas como iconos, para intensificar la contemplación y las oraciones. Los primeros maestros del gótico conservaban la memoria de la tradición bizantina, pero también crearon figuras persuasivas, con perspectiva. En efecto, se produjeron lentos avances en el uso de la perspectiva y de otras cuestiones técnicas en pintura en cuanto al tratamiento de los soportes, los pigmentos y los aglutinantes.

La pintura se representaba mediante cuatro técnicas principales:

·         Pintura mural: la pintura mural o frescos siguieron usándose como el principal medio para la narración pictórica en las paredes de las iglesias en el sur de Europa, especialmente en Italia. El artista más destacado de esta disciplina fue Giotto.

·         Vidrieras: en el norte de Europa fueron la expresión de arte preferida hasta el siglo XV. En una primera etapa los colores son vivos y saturados, el plomo delimita las formas, las cuales son delineadas con precisión para poder ser vistas a través de la irradiación luminosa de la vidriera, lo cual conduce a la tendencia de descomponer la vidriera en medallones, nichos u otro tipo de compartimentos. En el siglo XIV, tras el descubrimiento del amarillo de plata, los vitrales ganan en ligereza, llenándose de un preciosismo dorado que nunca antes tuvieron.

·         Miniaturismo e ilustración de libros: Los manuscritos iluminados representan la más completa documentación de la pintura gótica, registrando en sus miniaturas la existencia de una serie de estilos en lugares donde no han sobrevivido otras obras monumentales. Las miniaturas consistían en pequeñas composiciones, pinturas o dibujos enmarcados en las letras iniciales o en diversos compartimentos como medallones o arabescos. Se llamaban miniaturas porque se realizaban con minio, u óxido de hierro, mezclado con colorantes naturales. En el primer gótico los temas tenían carácter sacro y su composición estaba influida por criterios similares a los que regían para los vitrales de las catedrales e iglesias. En el siglo XIV, se introdujeron temas profanos y el arte de las miniaturas se trasladó a los talleres artesanos de París, Borgoña y Flandes.



·         Pintura sobre tabla: la pintura sobre tabla, generalmente retablos (tablas pintadas que forman los frontales o los laterales de los altares), se impuso por toda Europa. De tablas a frontales únicos se pasó a dípticos, trípticos, y luego a complicados polípticos, que combinaban numerosas piezas, hasta llegar a los grandes retablos del siglo XIV, con muchas tablas que se organizan con el banco o predela (cuerpo inferior) y calles verticales, separadas por estrechas entrecalles; en la calle central se representaba el tema principal del retablo.

Se ejecutaba al temple, que usaba como aglutinante el huevo o la cola obtenida de los huesos de animales. Es novedad de la última fase del gótico el cambiar ese aglutinante por aceite, dando así lugar a la pintura al óleo.

Hay que distinguir estos retablos monumentales, de las tablas de devoción, de menor tamaño, que adornan las iglesias y las casas particulares.

Dentro de la pintura gótica, podemos distinguir diversos estilos, como el gótico-lineal o franco-gótico, hijo de la nueva mentalidad urbana, de la nueva burguesía y de la predicación de las órdenes mendicantes, el italo-gótico influenciado por las escuelas florentina y sienesa, el estilo internacional, ecléctico, realista y de color brillante, y finalmente el gótico de la escuela flamenca.

dissabte, 13 d’agost del 2011

Sex, Drugs & Rock'n Roll


Finales de los setenta…

Pocas canciones pueden definir mejor la forma de vida de toda una generación que crecimos haciendo equilibrios en el borde del precipicio, y que por desgracia no todos pudieron superar (Frank, Carles…). La canción, convertida en himno para muchos setenteros, pertenece a Ian Dury, cantante inglés de voz dura como los tiempos que corrían, y fue publicada el año 1977.

Por esas fechas comenzó nuestro flirteo con los tres elementos enumerados en la canción. Eran tiempos de pasar tardes enteras en nuestro refugio de la calle Guitard (Witardo en aquellas fechas) escuchando a Jimi Hendrix, Iron Butterfly, Bob Marley, fumando petas y descubriendo el sexo. Las parejas se hacían y deshacían (los que fuimos declarados inútiles para el servicio militar, tuvimos una cierta ventaja en este sentido), y no existía el rencor ni el sentimiento de posesión que tanto daño hace al amor. Después vinieron los alucinógenos de todo tipo (trippies, mescalina, peyote y la terrible datura stramonium que nos dio más de un susto), el polvo blanco, y los viajes en cubierta de la Transmediterránea a Menorca, isla casi por descubrir en aquella época, en la que el hippismo tenía plantada su bandera de la misma manera que ocurría en Ibiza o Formentera. Pero a nosotros nos gustaba Menorca. Acampábamos en la punta del cabo de la bahía de Fornells, frente al Cap de Cavalleria, y allí continuábamos desarrollando nuestra experiencia con los tres elementos. Cuatro años duró el idilio con la isla, en los que sufrimos una evolución importante: empezamos a trabajar, a ganarnos los dineros y en cierta forma a aburguesarnos un poco: ya no nos conformábamos con dormir al raso ni con comer latitas de atún.

En este intervalo, conocí a Cristina, una chica de 17 años que siempre iba acompañada de su amiga Vestina, con las uñas y los labios pintados de negro y un look muy Maddona. Cada tarde nos encontrábamos en Grupetto, el bar de referencia de Les Corts donde Andrés y Valentín pinchaban música con dos platos Garrard de última generación, y en pocos meses vino a vivir conmigo a mi piso del Clot. Como he dicho, Cristina y Vestina eran un pack, con lo que pasábamos juntos muchos días y muchas noches. Al cabo de poco, Cristina y yo nos casamos y llenamos el piso con los regalos de la familia, pero nada cambió, el pack seguía funcionando. Nuestra sociedad duró un año, y claro el pack de tres se deshizo.

Tras mi separación, me dediqué a explorar lo que ha sido una constante en mi vida hasta mi asentamiento con la madre de mi hijo: el mundo de las mujeres comprometidas. Por razones obvias, los nombres que siguen no coinciden con las descripciones.

Empezó y acabó temporalmente mi periplo en la empresa donde trabajaba, como creo que ya he comentado en otros post la empresa láctea Ato, a principios de los ochenta. He de decir, que salvo alguna excepción, nunca prometí amor eterno ni tampoco lo esperé. Hechas estas consideraciones, os hablaré de Mónica, una chica que conducía un Renault 11 Turbo con novio en Suiza (con el cual creo que acabó casándose), que me asaltó una noche de copas y me llevó a su casa donde permanecimos tres días encerrados. Marchó de la empresa al cabo de poco y no volví a saber de ella. Continuó la senda con Marta, una preciosa muchacha a la que no traté como debía, pues ella se enamoró de mí, y a pesar de mis advertencias, reconozco que la utilicé en mi beneficio como y cuando quise sin tener demasiado en cuenta sus sentimientos. Nadie es perfecto!!! Durante y después de mi relación con Marta tuve un bonito affaire con Pilar, que duró casi 1 año y que alcanzó cotas surrealistas, como enrollarnos mientras otros amigos le daban palique a su novio, estrenar su lecho nupcial o asistir a su boda. Después de esto, pasé un tiempo retirado con pequeños encuentros sin importancia, hasta que me enamoré. Se llamaba Anna, y era una preciosa chica rubia de pelo lacio por la que habría matado si me lo hubiera pedido. Nuestra aventura duró varios meses, con diversos altibajos motivados sin duda, por no poder ella satisfacer todas mis necesidades sentimentales, ya que su verdadero amor no era yo. Entre medio de estas cuatro mujeres, hubieron otras aventuras, siempre con muchachas de la empresa, pero de poca significación.

Tras este recorrido, y pasado un tiempo prudencial, conocí a la que sería mi compañera durante 15 estupendos años, con la que tras unos años iniciales marcados por la fiesta y el descontrol, decidimos dar el paso más importante en nuestra vida, que no fue otro que la procreación. Y así llegó Pol.

Tras nuestra separación, el destino ha querido que retome mis hábitos anteriores, y como una repetición de la historia, he pasado por una serie de romances con mujeres comprometidas, la última de las cuales, María, despertó de nuevo el amor en mí, pero al igual que Anna, al cabo de ocho meses prefirió seguir con su novio. Lo curioso es que ambos novios comparten el mismo nombre, Ramón. Querrá esto decir que mi próxima relación será tan intensa y duradera como la que me llevó a convertirme en padre???

divendres, 12 d’agost del 2011

La Cuina de Divendres. Cuina Japonesa


Barazushi (Arroz con tortilla en juliana)

Ingredientes:

·         ½ kg. de arroz japonés

·         ¼ l. de caldo de pescado

·         1 cucharada de soja

·         50 gr. de guisantes

·         1 pimiento rojo pequeño

·         125 gr. de tofu frito cortado en taquitos

·         8 langostinos pelados grandes

·         125 gr. de shiitakes frescos cortados en láminas

·         125 gr. de champiñones frescos cortados en láminas

·         125 gr. de judías verdes cortadas en juliana

·         2 cucharaditas de aceite de girasol

·         2 huevos

Para el aderezo:

·         2 cucharaditas de azúcar

·         100 ml. de vinagre de arroz

·         Sal

·         2 cucharadas de agua caliente



Cocer el arroz durante 10 minutos sin tapar. Remover y bajar el fuego al mínimo. Tapar la olla y cocer durante 7 minutos más. Retirar del fuego y colocar la olla sobre un paño húmedo sin destaparla durante 5 minutos. Retirar el arroz de la olla. Mientras cuece el arroz preparar el aderezo en un recipiente, mezclando los ingredientes e incorporando el arroz poco a poco sin dejar de remover. Dejarlo reposar durante 1 hora en un lugar fresco (sin nevera).

Calentar el caldo de pescado en una cacerola añadiendo la salsa de soja. Cuando empiece a hervir añadir el tofu frito y cocer durante tres minutos. Colar el caldo e incorporarlo a una sartén reservando el tofu. Calentar el caldo añadiendo los langostinos cortados en juliana durante 1 minuto. Añadir a la sartén las judías verdes, los guisantes, el pimiento cortado en juliana y las setas y cocinar durante 2 minutos removiendo sin parar. Retirar del fuego y añadir el aceite sin dejar de remover. Hacer un par de tortillas muy finitas y cortarlas en juliana.

Servir el arroz, colocándolo en un recipiente y agregando todos los ingredientes cocinados (sin el caldo), distribuidos por encima del mismo.



Maguro Tataki (Atún estilo rosbif)

Ingredientes:

·         600 gr. de atún fresco en una pieza

·         Pimienta negra molida

·         6 cucharadas de aceite de sésamo

·         4 cucharadas de salsa de soja

·         2 dientes de ajo

·         1 trozo de jengibre fresco

Limpiamos minuciosamente el atún quitándole todas las espinas y lo rebozamos en la pimienta, sacudiéndolo para eliminar el exceso. Calentamos aceite en una sartén y doramos el atún a fuego fuerte de forma que quede tostado por el exterior y crudo por dentro. Lo sacamos de la sartén y dejamos que se enfríe.

Picamos los dientes de ajo y rallamos el jengibre. Los mezclamos en un mortero con el aceite de sésamo y la soja removiendo bien para ligar los elementos. Cortamos el atún en lonchas y servimos incorporando la salsa.